ESPACIO Y TIEMPO PARA UNA REDEFINICIÓN PROPOLIS
“Como quisiera poder vivir sin Agua…”
Maná
Crisis e Invitación
Uno de los elementos de gran peso y decisión para redefinir el tiempo de una ciudad es el llamado del espacio. En efecto, superando el discurso de la catástrofe ambiental que no encuentra respuesta dentro de un sistema ecocida, es muy decisivo transformarlo en invitación a la creación y liberación de una ciudad cuyo espacio ha sido tomado por el caos que define actualmente lo urbano, una calidad urbana que genera y reproduce motivos y bolsones de tensión y violencia.
Existimos en una urbanidad no solo desordenada, voraz, sino que demuestra la radicalidad y decadencia de la Modernidad pues esta tiene como base la subordinación del espacio al tiempo, tiempo asumido como oro. El espacio es la naturaleza que la Modernidad no la asume como Madre, sino como contenedor de riquezas y recursos que convertidas en mercancías hay que realizarlas en el mercado, no necesariamente en la posibilidad de dignificación de la vida.
Es impresionante padecer una ciudad que expulsa su calidad residencial, convivencial, vecinal y dadora de salud. Entonces superar el puro discurso de la catástrofe planetaria, es urgente para definir el tiempo espacio de una ciudad en torno de la invitación de la naturaleza a definirla como eco-ciudad, es decir, tanto ecológica cuanto económica, recuperando la raíz oikos como Cuidado o sostenibilidad de la dignidad de la Casa.
No es posible entonces tratar o definir el espacio sin hacer igual procedimiento con el tiempo pues de su conjunción ya sea vertical u horizontal depende una calidad y una membresía de ciudad. Así fue como Cuenca, fue “Ciudad Eucarística” , “Atenas del Ecuador” y otras denominaciones que han obedecido a determinaciones ideológico-políticas y culturales.
Tiempo y Espacio como Madre
Una urgente y necesaria creatividad de ciudad demanda de la conjunción armónica entre espacio y tiempo, entre naturaleza y cultura, entre naturaleza e historias. Asistimos y somos actores culturales en una época de particulares cambios por lo que necesitamos re-conceptualizar y re-aprender la dimensión del Espacio tomándolo como Naturaleza Madre de cuyo concepto pueden desencadenarse muchas creatividades pues urbanidad ya no quiere decir, supresión de lo natural. Todavía es grande el concepto de que lo urbano es lo culto, lo artístico. Por ello es que en la primaria había una materia que se llamada Urbanidad, Moral y Cívica. No había Ruralidad…….
Poco tiempo después el Desarrollo que se nos impuso por determinaciones geo- políticas, profundizó la tala de bosques, la construcción de cemento, la brutal y desbocada construcción de ciudadelas y la destrucción de edificaciones patrimoniales. Siguiendo esta línea académica, muchos se graduaron de urbanistas. Una redefinición de lo urbano nos urge dando contenido ecológico y económico para que una ciudad sea y tenga otra cultura, para que pueda así enfrentar el masivo estrés y la creciente violencia, la masificación del consumo y la producción de basura. Esto sería coherente con la denominación de Cuenca como ciudad Patrimonio Cultural Universa.l
Pero lo rural al sufrir esta discriminación se ha hecho eco de esa urbanidad. Por ello no hay ruralistas, hay desapego. No hay Ruralidad, Moral y Cívica. Se ha producido un convencimiento de subdesarrollo y la gran personalidad de otrora, se truncó en la desesperada búsqueda del Desarrollo. Por eso padecemos una ruralidad deprimida y subordinada a la urbanidad ecocida.
Propongo entonces el concepto de rurbanidad que reemplace al urbanismo dominante y al ruralismo como padecimiento.
En Tiempo de nuevas definiciones globales, el diálogo de culturas sin afán de dominio, es decir la interculturalidad, nos lleva necesariamente a una redefinición de nuestra ciudad incluso para que este término no exprese solo urbanidad. Necesitamos redefinir a Cuenca como ciudad rurbana. Esto es, que se construye desde el diálogo entre el saber y ser cultural rural y el saber y ser cultural urbano, tomados cada una como diversidades propias que deben y pueden complementarse. La propuesta alienta a partir y llegar a una eco-culturalidad como realidad y concepto que nos permita hacer y ser una ciudad Otra en medida de que sus basamentos sean eco-nómicos y eco-lógicos, en una palabra: eco-culturales. La definición de una ciudad como Eco-nomista toma como referencia básica a que es una Casa de Cuidado, es decir que Cuida y se Cuida es decir que vive una ética social de comunidad de solidaridades en torno de una espiritualidad de asumir a la Vida, a la Naturaleza, al Tiempo y al Espacio como Madre.
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La rurbanidad como armonización humana, social, política y arquitectónica por vía intercultural puede convertirse en matriz de creaciones, pues rompiendo la oposición y subordinación de lo urbano sobre lo rural se abrirían mentalidades y sensibilidades de calidad cultural y artística no solo a tono con el Tiempo sino a tono con el Espacio.
Superando la concepción y práctica de una urbanidad que suprime la ruralidad, es posible hacer una ciudad rurbana a través de retomar el sentido de Própolis. En efecto nuestras veintiuna parroquias rurales son la garantía de agua y alimentación sana como parte de un eco y economía social y solidaria o comunitaria rurbana. La ciudad, en reciprocidad, tendría que organizar y aplicar un plan de REDEFINICION DE SU ECONOMIA, por lo tanto de su aprendizaje, de la comunicación, de los conocimientos, de su organización vital y de la creación artística, todo lo cual necesariamente redefinirá su democracia, es decir el ámbito del encuentro, es decir de lo público.
El propóleo cuida garantizando la existencia de lo público como ciudad, como Polis. La miel sería la vivencia de una alta calidad de Polis en la medida de ser eco-nomía y en medida de que sea rurbanidad.
Pero una nueva y diferente calidad de lo público no puede nunca mas dinamizarse desde la exigencia de los Derechos, sino desde el cumplimiento ético de los Deberes, pues no se puede viabilizar una democracia y su ámbito público con ciudadanos que dictan y autoridades siervas o, de autoridades dictatoriales y ciudadanos siervos. El Mandato del Deber es superior y rico en posibilidades de cumplimiento liberador. Entonces una ciudad de deberes con la naturaleza, con los conciudadanos, con el Otro de aquí o que viene, será una construcción que tiene por motor propio su fortaleza construida internamente. A esto debe llevar una redefinición de lo público y una diferente consideración de lo espacial, como ente vivo y que en otras culturas es sagrado, maternal y que no puede existir sin armonizar con el tiempo.
Desde esta concepción vendría una calidad armónica de saberes culturales en materia de construcción, pues partiendo del don sustancial económico de nuestros cuatro ríos, en el caso de Guapondelik-Tomebamba-Cuenca deberíamos tener espacios públicos de democracia intercultural, de acogida, de diálogo, de creaciones, de rurbanidad. Una ciudad de espacios selváticos en sus ríos, de siembra de maíz, de recuperación de cultivos andinos y de paseo, de pesca y de caminata, de vuelo de cometas y de escenarios de arte rompiendo la frontera e integrando lo rural y lo urbano. Así señalan los cuatro vectores, nuestras cuatro aortas, nuestros cuatro colores, sabores y procedencias de agua que constituyen una dirección para caminar como asentamiento humano, un entendimiento de que el Agua es Nuestro Oro, de que la Madre Agua ha hecho una Cuenca en donde reside con vitalidad que crea. Un Tiempo-Espacio acuoso maternal, matriz y garantía de lo vital, de lo político público como rurbe, de lo íntimo caluroso, de tratamiento diferente y complementario de las inequidades sociales y, de uno de los nacimientos del ciclo Amazónico planetario.
Únicamente definiendo y asumiendo a nuestra Región como Región de la Cultura del Agua resulta integralmente productivo en líneas de construcción, arte, en la determinación de políticas públicas, en alimentación y salud y en un tratamiento de problemas humano sociales que generalmente provienen del hacinamiento y del ecocidio urbanista y ruralista. Solo asumiendo a Cuenca como ciudad de interculturalidad entre Tiempo-Espacio rurbano, tendremos suficiente memoria, conocimientos, e inteligencia sensible capaz de ofrecer respuesta creativa al llamado del Espacio en este Tiempo.
Tender puentes, es decir abstenernos de dominar, podría ser el camino de deberes para vivir los derechos.
Milton Cáceres Vázquez
Presidente del Barrio “Puentes del Yanuncay”
En Santa Ana de los Cuatro Ríos de Cuenca, Septiembre del 2010
